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Además de dormir, comer y jugar; el aseo es probablemente una de las principales actividades de los gatos. A pesar de la neta función de limpieza en sí, el comportamiento del aseo sirve cumple una función relajante y tranquilizante en los felinos: lamerse o lamer a otros gatos ocasiona el desencadenamiento y producción de endorfinas, hormonas que también son producidas para luchar contra la sensación del dolor. El aseo o la acción de lamerse, es vista mucho más a menudo o en una mayor cantidad en gatos ansiosos; llegando a producir heridas en la piel en casos extremos. Es sumamente importante controlar a nuestros gatos para evitar que las lamidas terminen perjudicando su bienestar.

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Ya que el acto de lamer puede ser realizado en otros gatos, como en gatas con sus cachorros o simplemente en otros felinos; el comportamiento del lamido es considerado un acto netamente social. Muchas veces los gatos lamen a otros para marcar territorio, o simplemente para demostrar su afecto. Este acto puede ser realizado a partir de los 15 días y es efectuado con la lengua o también con las patas. Las patas delanteras de los gatos muchas veces son humedecidas por ellos mismos, y utilizadas como esponjas para lamerse las orejas o el lomo. El acto del lamido es descrito clásicamente como un reflejo autopodal, aunque muchas veces puede ser observado como un reflejo no patológico cuando se acaricia al gato en el lomo; se puede lograr observar como la lengua se comienza a mover al mismo tiempo que se acaricia al felino.

Los gatos son animales elegantes y misteriosos, por eso mismo cada uno de sus movimientos están llenos de peculiaridades, y el aseo es uno de ellos. Con un orden muchas veces claramente definido, el aseo de los gatos es un ritual que nunca pasará desapercibido y nos asombrará como buenos amantes de los gatos que somos.

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