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El gato es un animal muy independiente. Está preparado para cuidarse a sí mismo, es capaz de cazar su propio alimento, lo administra a su manera, defiende su territorio y todo sin necesidad de ayuda. El acicalamiento es uno de los rituales más importante en el día a día de un gato, y suele ocurrir durante más tiempo cuando el gato termina de comer. Son animales extremadamente limpios; cualquier cosa ajena a su cuerpo le resulta molesto y podemos ver claramente cuando algo le molesta por la forma en la que comienza a lamerse. El ritual de acicalamiento también nos sirve para tener una idea del estado de salud de nuestro gato y para saber si tiene algún problema. En el pelo de nuestros gatos y en la forma de lamerse, podemos ver muchas pistas sobre cómo se encuentra.

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Uno de los signos de buena salud en un gato es el pelo impecable. Afortunadamente, las espinas de su lengua y su propia saliva, le sirven para mantenerse limpio, haciendo menos necesario el baño.  Normalmente comienza lavándose las patas para posteriormente usarlas para frotarse la cara y orejas. Luego sigue por las patas delanteras, los hombros, la espalda, las patas traseras, genitales y el rabo. Durante el acicalamiento, los hatos van arrastrando el pelo muerto que van perdiendo, los tragan y digieren, para eliminarlo después en sus heces. Además, en el acicalamiento, los gatos se cubren de sus propias feromonas; muy importantes para su relación con el territorio y grupo social. Al bañar a los gatos, los despojamos de sus feromonas y podemos causarles estrés.

Los gatos de pelo largo pueden tener más dificultad en el proceso de acicalamiento, por lo que es altamente recomendable ayudarles mediante un cepillado frecuente, de esta manera tragan mucho menos pelo. Debemos recordar que a todo gato, ya sea de pelo largo o pelo corto, se le puede acostumbrar al cepillado y lograr que no sea una acción estresante para ellos. Para cepillar a tu gato, escoge un cepillo que no vaya a hacerle daño según su tipo de pelo. Trata de hacerlo cuando tu gato no esté activo, jugando, caminando, sentado, moviendo el rabo o muy despierto. El mejor momento para peinarlo es cuando este tumbado, con el rabo relajado.

El proceso de acicalamiento es sumamente importante para los gatos. Acostumbra a tu gato a un cepillado frecuente y verás cómo mejorarás su estado de ánimo.

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