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Los gatos son seres extremadamente autónomos y esto los vuelve la compañía perfecta para las personas de tercera edad. Si bien lo ideal sería tener un gato de temperamento dócil o tranquilo; cualquier gato puede amoldarse al estilo de vida de los ancianos, que muchas veces va de la mano con la presencia de nietos o niños. Ya que las personas mayores no tienen necesariamente la energía que tienen los más jóvenes, sería una muy buena opción tener un gato de pelo corto. Los gatos de pelo largo requieren mucho más cuidados, como cepillado, baños más seguidos y en algunos casos cuidados especiales (algunas razas requieren cuidado ocular exhaustivo). Sin embargo, esto dependerá enteramente de los dueños y su disposición para cuidar de su nuevo amigo felino.

Muchos adultos mayores, a pesar de tener la voluntad de adoptar o comprar un gato, sienten la preocupación de en algún momento puedan dejar a su felino desamparado o solo. Este temor es completamente comprensible. En este tipo de casos es ideal el apoyo de los familiares o amigos de la persona mayor, para hacerlo/a sentir seguro de que su gato va a tener con quién quedarse en caso suceda algo. Es más, la presencia de un gato en el hogar de personas mayores puede contribuir enormemente en el desarrollo de una relación mucho más profunda entre miembros de una familia. Los gatos tienen cualidades que pueden asombrar a grandes y pequeños, logrando ser el tema perfecto de conversación en una cena o almuerzo familiar.

La presencia de un gato va a ayudar al establecimiento de una rutina que es ideal para personas mayores que no suelen realizar muchas actividades fuera de su hogar. El cuidado, aseo, juego y alimentación que un gato requiere ayudará a que la persona sienta que tiene un compañero incondicional y a la vez ayudará a la creación de una rutina. Está comprobado que las personas mayores que tienen animales experimentan menos estrés y realizan menos visitas al doctor con una menor frecuencia en comparación a las que no tienen. Esto debido a que la presencia de animales ayuda al contacto físico y la demostración de afecto, junto con la estimulación a la estimulación de la memoria.

Sin duda alguna, los gatos son los mejores compañeros para personas de tercera edad. Sin necesidad de paseos fuera de casa o largos periodos de juego, nuestros felinos favoritos son el complemento perfecto para una vida tranquila y placentera; sirviendo también como motivadores para actividad sin grandes esfuerzos y como fieles acompañantes.

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